LA PUERTA
Les abrimos la puerta a un lugar nuevo, respetando lo que estuvo siempre.
Una enorme herradura de piedra traventino blanca, delineada por una fina cinta dorada, determinando el límite, la contención, la solidez.
Un par de garitas de techos también blancos enmarcan un antiguo portón de hierro dorado, coronado por antorchas siempre encendidas.
Justo al este, a la salida del sol.
Esta es la entrada.